Dios, quiero rejuvenecerme, treinta años.
Pues Dios, variará, a las ideas, más, o menos, felices, que pensamos, todas, las personas, de tal manera, que tu persona, en todo este proceso, se rejuvenecerá, esos treinta años.
Es decir, Dios, primeramente, te dormirá, muy profundamente, en el cielo, y por tanto, Dios, te dormirá, a tus pulmones, y a tu corazón, y te hará desaparecer, del cosmos…
Y posteriormente, ese mismo, Dios, te despertará de nuevo, en el cosmos, es decir, te hará, aparecer, de nuevo, en el cosmos, de nuevo, rejuvenecido, esos, treinta años.
Javier Rubio Ortín
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