Mi esperanza, viva, imperecedera, inmarchitable, en Dios.

Mi esperanza, viva, inmarchitable, imperecedera, en Dios…..

….Es que, en cuanto termine de sufrir, en el mundo, una cierta cantidad de mal redentor, ese Dios, hará, que me olvide, de la existencia del mal, para siempre.
Pues, ese Dios, me hará conciliar, un sueño, plenamente feliz, y por tanto, ese Dios, me hará, una sola cosa, con Él, por medio, de ese sueño, plenamente feliz.

Javier Rubio Ortín

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