El ejemplo, de s. Pablo.

S. Pablo, viaja, muchas veces, entre el mundo, y el cielo.

Siempre, dentro de una vida, 100 % sana, es decir, sin sufrir, jamás, s. Pablo, ninguna enfermedad-dolor-agonía-muerte.
Y Jesucristo, también viaja, al cielo, en el episodio, de su transfiguración, de la misma manera, que, s. Pablo.
Y por tanto, cualquier persona, como, s. Pablo, o como, Jesucristo, puede realizar, infinitos viajes, entre el cosmos, y el cielo, y entre, el cielo, y el cosmos, cada noche, en lugar, de conciliar, unos sueños irracionales, vulgares, y corrientes.
¡¡¡Padre eterno, que sean, millones, y millones, las personas, de todo el mundo, que, en lugar, de tener, unos sueños irracionales, vulgares, y corrientes, viajen, millones de veces, entre el cosmos, y el cielo, y el cielo, y el cosmos!!!

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


9 − = ocho