Los frutos derivados, de la crucifixión, de Jesucristo.
Varias, naves de Dios, corrigen, todas, sus averías.
Jesucristo, no vuelve a conocer, lo que es, el sufrir, jamás, según la justicia de Dios.
Otras personas, amigas, de Jesucristo, se olvidan, de lo que es, el sufrimiento, para siempre, de una manera justa.
Jesucristo, y gracias, a la señal de Jonás, logra pasar, a la historia conocida, del mundo, por medio, de sus enemigos, los fariseos.
La salvación, del mundo, nunca, deja de existir, pero, solo la conocen, los sepultureros, de ese mundo, nada más.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment