Una vigilia atroz, incompatible, con la ciencia.

Unas ideas, muy infelices.

 

 

 

 

¡¡¡Todas las ideas, del pensamiento humano, que piensan, a la vigilia mundana!!!

Unas ideas, tan infelices, que, no pueden contener, en sí mismas, las ideas, felices, de una ciencia exacta.

Es decir, que si las personas, nos rigiéramos, solamente, por nuestras vigilias, nada más, seríamos, incapaces, en ese caso, de generar, una ciencia exacta, o de generar, una ciencia, verdadera.

Es decir, que, si las personas, deseamos, hacer, una ciencia exacta, forzosamente, nos tenemos, que basar, en nuestras vidas oníricas, en un gran porcentaje, y pasar, por alto, a nuestras vigilias, mundanas, en una gran medida.

Es decir, que la ciencia, si aspira a ser, exacta, solo la pueden realizar, unas personas, soñadoras, que, por tanto, sueñan, también, a sus vigilias, o convierten, a sus vigilias, atroces, en el argumento, de un sueño feliz.

 

 

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