Por una vida viajera, entre el cosmos, y el cielo.

Por una vida viajera, entre el cosmos, y el cielo.

 

 

 

Como, por ejemplo, la de s. Pablo, según lo explica, en una de sus cartas.

Le pido a Dios, por tanto, que primeramente, una noche de estas, duerma a mi persona, en el reino de los cielos, y al cabo, de un cierto tiempo, la despierte, de nuevo, en la misma cama, donde concilió este sueño, pero, eso sí, con mi cuerpo, rejuvenecido, varios años, y con mi obesidad curada, es decir, con un cuerpo físico, mío, rejuvenecido, y delgado, en lugar de obeso, y envejecido.

Y le pido a Dios, que, al cabo, de cierto tiempo, de producirse, este primer sueño, duerma, de nuevo, a mi persona, en el reino de los cielos, y la despierte, esta vez, dentro de un ovni, rodeada, de todos los mis familiares, que ya han abandonado, el planeta tierra, o mundo.

Y después, transcurrido, otro periodo de tiempo, duerma a mi persona, de nuevo, en el reino de los cielos, y la despierte, de nuevo, dentro de mi casa, actual, del mundo, por un breve espacio de tiempo.

Y posteriormente, duerma, de nuevo, a mi persona, en el reino de los cielos, y la despierte, esta vez, en otro ovni, y de esa manera, mi persona, viaje, libremente, por todo el cosmos, el reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, hasta la conciliación definitiva, del sueño eterno, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad, y mientras, tanto, mi persona, se vuelve, de veinte años, por medio, de esos viajes oníricos. 

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