La desaparición, de una persona, del mundo.
Gracias, a que, todas las personas, desapareceremos, del mundo, las personas, somos inmortales.
Las personas, por tanto, desapareciendo del mundo, somos inmortales, pero, los animales, como, no desaparecen, del mundo, nunca, pues, son mortales.
Y por tanto, si un anciano, desaparece, del mundo….
¡¡¡Pues, gracias, a Dios!!!
¡¡¡Bendito, sea Dios!!!
Porque, si ese anciano, no desapareciera, nunca, del mundo, pues, ese anciano, se moriría, como, un animal, irremediablemente.
Y por tanto, si todos los cementerios, carecen, de cadáveres humanos, pues….
¡¡¡Bendito, sea Dios!!!
Pues, todas, esas persona, desaparecieron, del mundo, en sus propias tumbas, para evitarse, el tener que morir, como, los animales.
Javier Rubio Ortín
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