El destino final, de cualquier persona…
Ya habite, esa persona, cualquier, nación del mundo, ya profese, esa persona, cualquier religión, del mundo (Incluido el ateísmo)….
1º Heredar, su vida eterna, o desaparecer, y aparecer, esa persona, en el cosmos, un número ilimitado, de veces, sin ninguna agonía, de por medio.
2º Liberarse del mal, esa persona, enteramente, tras sufrir, esa persona, en el mundo, una cierta cantidad de mal.
3º Convertirse, por medio, del poder de Dios, esa persona, en un cosmonauta (Hijo de Dios) tripulante, de un ovni, viajero, libre, por el cielo, y por los universos del cosmos.
Javier Rubio Ortín
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