Dios, vuelve, a una persona, riquísima, en el mundo.

Dios, vuelve, a una persona, riquísima, en el mundo.

¿Cómo?
Pues, variando, a la felicidad humana, de tal manera, que, hace, aparecer, en la casa, de esa persona, una multitud, de unos grandes objetos, de oro macizo.
Y por tanto, esa persona, instantáneamente, y por medio, del poder de Dios, pasa, de pedir limosna, en el mundo, a poseer, millones de euros, en ese mundo.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


− cuatro = 1