La edad, de una persona.
Como, esa persona, con toda seguridad, se ha dedicado, desde siempre, a desaparecer, y aparecer, en el cosmos, un número de veces, ilimitado, la vida, de esa persona, jamás tuvo, un inicio, y jamás, puede tener, un final.
Es decir:
[Edad, de esa persona] = [Edad, de Dios]
Javier Rubio Ortín
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