El final, imparable, del mundo.
Cuando, el mundo, termine de sufrir, una cierta cantidad de mal, ese mundo, corregirá, todas las averías, de las naves de Dios, y por tanto, ese mundo, se volverá, viajero, libre, por el cielo, y por los universos del cosmos.
Pues bien, como, el sufrir, el mal, las personas, en el mundo, es algo, totalmente inevitable, el final, de ese mundo, es un asunto, totalmente, imparable, que, por tanto, nadie, puede detener.
Javier Rubio Ortín
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