La armonía, entre las cosas.
Una persona, despierta a la vigilia, armoniza, con una persona, movida, con una persona enferma, con una persona, envejecida, y con una persona, muerta.
Y una persona, dormida, armoniza, con una persona, quieta, armoniza, con una persona, sana, y armoniza, con una persona, eterna (o una persona, inmortal).
Las personas, despiertas, a la vigilia, por tanto, armonizan, con la infelicidad, los gases, la visibilidad, los excrementos, la asimetría, el desorden, los cadáveres, y el fuego.
Y las personas dormidas, en cambio, armonizan, con la felicidad, el diamante, la invisibilidad, la salud, la simetría, el orden, los minerales, las máquinas del tiempo, la vida eterna, y la inmortalidad.
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