De una vida animal, a una vida humana.
Es decir, unas personas, completamente animalizadas, por causa, de sus estancias, en el interior tenebroso, del planeta tierra, creen, en la verdad (Evangelio), y por tanto, se convierten, en unos cosmonautas potenciales, de Dios (Hijos, e Hijas), viajeros, libres, por el cielo, y por los universos, del cosmos.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment