La ley de Moisés.
Quien, la cumpla, espiritualmente, vivirá, para siempre, no se convertirá, en un cadáver, jamás, o desaparecerá del cosmos, sin dejar, ningún rastro suyo, en el mundo.
Mientras, el espíritu, de la ley de Moisés (El amor a Dios, sobre todas las cosas, y el amor al prójimo, como a uno mismo), es eterno, o inmortal, que, por tanto, no concluirá, jamás, por toda la eternidad, cuando, toda la vida humana, se vuelva, pura, o cuando, toda la vida humana, se olvide, para siempre, de lo que es el sufrimiento, o mal….
La letra, de la ley, de Moisés, en cambio, como, todo lo mundano, concluirá, para siempre, muy pronto, con el fin del mundo, o cuando, toda la vida humana, abandone, el planeta tierra, para siempre, y se convierta, por tanto, en unos cosmonautas, puros, viajeros, libres, por el cielo, y por los universos, del cosmos.
Javier Rubio Ortín
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