La hermandad entre todas las personas.
Durante, una eternidad, ninguna persona, supo, jamás, que, era eso, de enemistarse, con otra persona.
Pero hace, unos diez mil años, las personas, invadieron, los interiores tenebrosos, de unos planetas del cosmos, que, las hacían sufrir, y por tanto, las personas, aprendieron, por primera vez, que, era eso, de enemistarse, entre sí.
Y por tanto, la hermandad, entre todas las personas, volverá a ser, perfecta, de nuevo, cuando, todas las personas, y por medio, del poder de Dios, se olviden, para siempre, de los interiores tenebrosos, de los planetas del cosmos, que, las hacen sufrir.
Javier Rubio Ortín
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