¡¡¡Me tengo, que transmutar, en un diamante!!!

¡¡¡Me tengo, que transmutar, en un diamante!!!

Y por tanto, todas, mis entrañas, se tienen, que solidificar, enteramente, por medio, de un sueño, plenamente feliz, hasta transmutarse, en ese diamante….
Y por tanto, mi persona, desaparecerá del mundo, sin dejar rastro.
Y por tanto, jamás, me convertiré, en un horrible cadáver.
Y por tanto, jamás, me moriré.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


5 − = cuatro