La sangre, del sueño, y la sangre, de la vigilia.

La sangre, del sueño, y la sangre, de la vigilia.

La sangre, del sueño, es la sangre arterial, y rige, a la petrificación, de una persona.
Y la sangre, de la vigilia, es la sangre venosa, y rige, el pudrimiento, de una persona.
Mientras, la sangre arterial, tiende a generar, una tensión, completamente nula, en una persona, en cambio, la sangre venosa, tiende a generar, una tensión, máxima, en una persona.
Es decir:
[Tensión de una persona] = [Sangre venosa, de esa persona]

[Tensión, alta] = [Mucha, sangre venosa]
[Tensión, baja] = [Poca, sangre venosa]
Es decir, si la vida, de una persona, está regida, por su sangre arterial, entonces, esa persona, tiende a petrificarse, curarse, por tanto, todas sus enfermedades, y volverse, inmortal.
Y si la vida, de una persona, está regida, por su sangre venosa, entonces, esa persona, tiende a pudrirse, en forma, de una multitud, de enfermedades, envejecerse, y morirse finalmente.
Si una persona, tiende a dormirse, es decir, si los pulmones, de esa persona, inspiran, más que expiran, entonces, esa persona, tiende a disminuir, su sangre venosa, en una medida, más, o menos, grande.
Es decir, si una persona, controla, su respiración, antes de tomarse, su tensión, entonces, su tensión, correspondiente, será, más pequeña, que, si esa persona, no controla, su respiración.

Javier Rubio Ortín

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