Le pido a mi Dios…
…Que varíe, de tal manera, a la felicidad humana, que genere, que, mi persona, viva, en su casa, siempre, en iguales, condiciones, que, si viviera, en el centro geométrico, de la pirámide, de Guiza.
Y por tanto, mi persona, jamás, se pudra.
Y por tanto, mi persona, jamás, se enferme.
Y por tanto, mi persona, de forma natural, y como, los faraones egipcios, tienda a desaparecer, del mundo, sin dejar rastro.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment