Los milagros de Dios.
Gracias, a ellos, las personas, podemos vivir, en el interior tenebroso, del planeta tierra, desde hace, diez mil años, de una manera, más, o menos, aceptable.
Porque, gracias, a los milagros, de Dios, los dinosaurios vivos, y los insectos gigantes, es decir, los inquilinos naturales, del planeta tierra, hace, diez mil años, se volvieron, invisibles, a los ojos humanos, y por tanto, fueron extinguidos, por Dios, transitoriamente, hasta, el final del mundo.
Porque, gracias, a los milagros de Dios, en el siglo pasado, unos misiles, se volvieron, invisibles, a los ojos humanos, y por tanto, esos misiles, no destruyeron, al planeta tierra, enteramente.
Javier Rubio Ortín
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