La inmunidad, a enfermar, de una persona.
Es la tendencia, de esa persona, a ser, plenamente feliz, por medio, de una fuerza, de unión.
Y por tanto, la inmunidad a enfermar, de una persona, es, la tendencia, de esa persona, a transmutarse, en un diamante, eterno, o inmortal, invisible a los ojos humanos.
Y por tanto, la inmunidad, a enfermar, de una persona, es, la química, del carbono, o química, del sueño, de esa persona.
Y por tanto, toda persona, que, se salva, es decir, toda persona, que desaparece del mundo, sin dejar rastro, se cura, absolutamente, todas sus enfermedades, porque, su inmunidad a enfermar, crece, sobremanera.
Javier Rubio Ortín
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