La purificación del mal.
Una persona, impura, es una persona, que, sabe, lo que es, el sufrimiento, o mal, porque, esa persona, lo ha aprendido, de un planeta del cosmos, prohibido por Dios, a las personas.
Y una persona pura, es una persona, que, no sabe, lo que es, el sufrimiento, o mal.
Y por tanto, una persona, impura, solo, se puede transmutar, en una persona, pura, por medio, del poder de Dios, exclusivamente.
Y por tanto, a una persona, impura, le resulta, totalmente imposible, el transmutarse, en una persona, pura, por medio, de cumplir, una cierta, doctrina moral.
Javier Rubio Ortín
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