Y Jesucristo, tras su crucifixión…
¡¡¡¡Se queda, 100 % dormido (Viaja al cielo), en lugar de morirse!!!
Pero, en lugar de ser abducido, o desaparecer, del mundo, en la misma cruz, a la vista, de todos, los presentes, lo hace, poco después, en su tumba, es decir, cuando, ya nadie, se apercibe, de su desaparición.
Y de esa manera, comienza, la señal de Jonás, que perdura, a lo largo, de dos mil años, con millones, y millones de personas, de todo el mundo, imitando, en todo, a la persona, de Jesucristo.
Y concluye, esa señal de Jonás, con el comienzo, del Apocalipsis.
Javier Rubio Ortín
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