Jesucristo, el maestro, sin cadáver, en el mundo.
Y por tanto, toda persona, discípula, de Jesucristo, se caracteriza, por no dejar, ningún cadáver suyo, en el mundo.
Es decir, toda persona, que comulga, en Misa, jamás dejará, un cadáver suyo, en el mundo.
[Maestro, sin cadáver, en el mundo, es decir, un maestro inmortal] = [Todos los cementerios del mundo, sin cadáveres humanos] = [Todas las personas, viajeras, libres, por el cielo, y por los universos del cosmos, es decir, todas las personas inmortales]
Javier Rubio Ortín
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