¡¡¡Jesucristo, no vino a juzgar, a los asuntos internos del mundo!!!
Sino, que, Jesucristo, vino, a salvar, a ese mundo, a las naves de Dios (U ovnis).
El mundo, ya fue juzgado, por Dios, en el libro del Génesis, antes de comenzar a existir, al prohibir, ese Dios, tajantemente, la estancia de las personas, hombres, y mujeres, cosmonautas suyos, en los interiores de unos planetas, muy adversos para la vida humana, como, el planeta tierra.
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