Hacer, la voluntad, de Dios.
Una persona, cumple, con la voluntad de Dios, a la perfección, lo mismo, que, la cumplió, Jesucristo, es decir, terminando de sufrir, esa persona, previamente, en el mundo (Planeta tierra), una cierta cantidad de mal (Arreglando, las averías de los ovnis), posteriormente, no dejando, esa persona, ningún cadáver suyo, en ese mundo (Planeta tierra), es decir, lo mismo, que, Enoc, Elías, o el mismo, Jesucristo, y finalmente, dejándose purificar, esa persona, del mal, enteramente, por medio, del poder de Dios.
Javier Rubio Ortín
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