En el agua salada, de los mares.
No se pudren, ni las anchoas, ni las aceitunas, es decir, no se pudre, nada…..
Y por tanto, no se pudren, tampoco, todos los seres vivos, es decir, no se enferman, ni se mueren, jamás, todos, los seres vivos.
Y por tanto, unas personas, sumergidas, siempre, dentro de las aguas, saladas, de un mar, se mantendrían siempre, incorruptibles, es decir, no se enfermarían, ni se morirían, jamás, es decir, se volverían, inmortales.
Javier Rubio Ortín
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