Si una persona, rechaza, a su salvación, con todas sus fuerzas….

Si una persona, no se quiere salvar, de ningún modo….

 

 

 

Pues, esa persona, siempre, despierta a la vigilia, se debe de preparar, a convertirse, en una enorme cantidad, de gases, muy explosivos, por medio, de una cruel, y larga agonía, hasta que, la mente, de esa persona, deja de pensar, a la idea, acerca de su cuerpo físico, convertido ya, en un cadáver, y piensa, en su lugar, las ideas, acerca del sueño eterno, del reino de los cielos, el cielo, y la eternidad.

Por supuesto, toda esa cruel agonía, contabilizará, en la redención justa, de esa persona, según la justicia de Dios.

 

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