La casa, donde vivo…
¿Qué es, en realidad?
Pues, un conjunto, de unas ideas, más, o menos, felices, pensadas, tanto, por mi persona, como también, por otras, personas.
Es decir:
[La casa, donde vivo] = […., F (u),…., F (v),….] + Unión (Felicidad creciente) + Separación (Felicidad decreciente).
[Variaciones, de la casa, donde vivo] = [Variaciones, de unas ideas, más, o menos, felices, pensadas, tanto, por mi persona, como, por otras personas]
[Fuerzas, que rigen, a la casa, donde vivo] = {Implosión (Unión, felicidad creciente} – {Explosión (Separación, felicidad decreciente)}
Y por tanto, la casa, donde vivo, potencialmente, puede ser:
A / Una idea, general, feliz.
B / Una idea, general, infeliz.
D / Una idea, general, neutra.
Si la casa, donde vivo, es una idea, general, feliz, entonces, en este caso, la casa, donde vivo, será medicinal, para mi persona.
Pero, si la casa, donde vivo, es, una idea, general, infeliz, entonces, el vivir, en mi casa, tenderá, a enfermarme.
Y si la casa, donde vivo, es, una idea general, neutra, entonces, el vivir, en mi casa, ni me enfermará, ni será, medicinal.
Cuanta, más belleza, posea, mi casa, más feliz, será, su idea general.
Y cuanta, más fealdad, posea, mi casa, más infeliz, será, su idea general.
Y por tanto, me conviene, el llenar, a mi casa, de belleza, o de simetría, para que, su idea, general, sea, lo más feliz, posible.
Javier Rubio Ortín
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