Objetivo: Desaparecer, del mundo, sin dejar rastro.
Libre, por tanto, de agonías.
Libre, por tanto, de enfermedades.
Libre, por tanto, de muerte.
Esto es, la vida eterna, cristiana, y su correspondiente, salvación.
Estos son, los únicos objetivos, que tienen, todas las personas, que comulgan, en Misa, todos los domingos.
Esto es, la inmortalidad, por medio, del evangelio, de la que habló, s. Pablo, en sus cartas.
Esta es, la gloriosa, vida humana, completamente natural, que jamás sufrirá, ni hambre, ni sed de agua.
Esto es, el alimentarse, del cuerpo glorioso, del cosmonauta, Jesucristo.
Emigrar, completamente vivos, todos, a otros planetas, del cosmos, los interiores, de los ovnis piramidales, o el cielo, y todo el mundo, por tanto, sin ningún cadáver humano.
Javier Rubio Ortín
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