Una persona, bendecida, por Dios…
Es una persona, que conquista, su vida eterna, desapareciendo, del mundo, lo mismo, que, el patriarca Enoc, o la v. María (Persona, sin cadáver).
Y por tanto, como, Jesucristo, estaba bendecido, por Dios, Jesucristo, desapareció, del mundo, en su tumba, conquistando, de esa manera, su vida eterna (Jesucristo, sin cadáver).
Javier Rubio Ortín
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