El mal.
Es un asunto, exclusivo, de la vida humana, establecida, transitoriamente, en los interiores tenebrosos, de algunos planetas, del cosmos.
Es decir, fuera, de los interiores tenebrosos, de los planetas, del cosmos, el mal, tiende, a dejar de existir, enteramente, de forma rápida.
Y por tanto, en las vidas, de unos cosmonautas, viajeros, libres, por el cielo, y por los universos, del cosmos, no cabe, no es posible, la existencia, del mal.
Cuando, todas, las personas, éramos, viajeras, libres, por el cielo, y por los universos del cosmos, no existía, el mal, en nuestras gloriosas, vidas eternas.
Pero, cuando, las personas, invadimos, el interior tenebroso, del planeta tierra, hace, unos diez mil años, las personas, comenzamos, a saber, que era, eso, del mal.
Y por tanto, cuando, todas las personas, abandonemos, los interiores tenebrosos, de los planetas del cosmos, y nos volvamos, de nuevo, viajeras, libres, por el cielo, y por los universos del cosmos, el mal, tenderá desaparecer, enteramente, de la vida humana.
Javier Rubio Ortín
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