¡¡¡Personas, transmutadas, en diamantes!!!

¡¡¡Personas, transmutadas, en diamantes!!!

En unos diamantes, eternos, inmortales, invisibles, a los ojos humanos.
Y por tanto, ninguna persona, se ha transmutado, jamás, en un cadáver, a lo largo, de diez mil años.

Javier Rubio Ortín

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