Una persona, muy poco feliz….

Una persona, muy poco feliz….

…Posee, una ciencia, muy poco feliz.
Y por tanto, sus palabras, son, muy deficientes.
Y por tanto, sus obras, son, muy poco, afortunadas.
Y por tanto, el mundo cree, con razón, que, esa persona, ha enloquecido.
Pero, si el poder de Dios, vuelve, feliz, a esa persona….
Su ciencia, se torna, feliz.
Sus palabras, se vuelven, correctas.
Y sus obras, se vuelven, afortunadas.

Javier Rubio Ortín

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


uno × = 6