Dios, protege del mal, a todas aquellas personas, que se dedican, a redimirse del mal.

Dios, protege, del mal, con su poder, a todos los que sufren.

 

 

 

Y los vuelve, finalmente, a todos ellos, en unos cosmonautas suyos, eternos, o inmortales.

Eso fue, lo que hizo, Dios, con, s. Pablo, o con, s. Pedro, por ejemplo.

Y por tanto, le pido a Dios, que proteja, milagrosamente, con un sueldo, a todas, aquellas personas, que se dedican a sufrir, en el mundo, hasta el momento, de sus salvaciones finales.

 

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