Pastorear, personas.
Los pastores buenos, pastorean, a las personas, únicamente, para que, esas personas, no se mueran jamás, sino, que, esas personas, adquieran, sus felicidades máximas, mientras duermen, y después, habiten, para siempre, una nueva creación, hecha, de un 100 % de bien, y de un 0 % de mal.
Y los pastores malos, en cambio, pastorean, a las personas, para que esas personas, se mueran, y por tanto, sus cadáveres, se pudran en unos cementerios, de forma indefinida.
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