Una persona, cobijada, dentro de un diamante gigante…
¡¡¡Tiende, a endurecerse, o dormirse, en una medida, que, es proporcional, al grado de dureza-belleza, que posea, ese diamante gigante!!!
Y por tanto, una persona, cobijada, dentro, del diamante gigante, tiende, a quedarse, completamente quieta, y viajar, por tanto, hacia, el universo, de velocidad lumínica nula, es decir, esa persona, cobijada, dentro, del diamante gigante, tiende, a desaparecer, del mundo, sin dejar rastro.
Un diamante gigante, sería, por ejemplo, la pirámide de Guiza.
Pero, un diamante, gigante, podría ser, también, por ejemplo, un cubo, macizo, de 30 metros, de arista, muy bello, o muy simétrico, construido, con un mineral, muy duro, pero, que, justo, en su centro geométrico, poseyera, un habitáculo, hueco, en forma de otro cubo, concéntrico, de 6 metros, de arista.
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment