Cumplir, lo escrito, en los salmos.
Eso, es lo mismo, que, el verse sometida, una persona, que, conoce, la verdad, a muchos peligros, de muerte, en el mundo, pero, siempre, bajo, la protección poderosa, de Dios.
Hasta que, esa persona, que cumple, con los salmos, se redime del mal, enteramente, y por tanto, esa persona, pone, un punto final, definitivo (Justicia de Dios), a su vida sufrida, volviéndose, invisible, a los ojos humanos.
Javier Rubio Ortín
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