El día de la liberación.
Es el día, más importante, de la vida, de un cristiano, porque ese día, de la liberación, esa persona, finaliza, a su vida sufrida, en el mundo, de una manera justa, o según, la justicia de Dios.
De ese día, de la liberación, habló, mucho, s. Pablo, en sus cartas.
Y el día, de su liberación, s. Pablo, exclamó:
“Ya nadie, me haga sufrir, más, pues yo, ya he sufrido, lo mismo, que, Jesucristo, pero, a lo largo, de toda, mi vida mundana”
Le pido, a Dios, que, varíe, de tal manera, a la felicidad humana, que, todas, aquellas personas, que cumplan, el 95 %, de sus redenciones, en lugar de envejecerse, se rejuvenezcan.
Javier Rubio Ortín
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