El porvenir, de un malhechor.
Pues, cuando, ese malhechor, termine, de sufrir, en el mundo, una cierta cantidad, de mal, de una magnitud, igual, o inferior, a los sufrimientos, de Cristo, llegará, el día, de su liberación, y por tanto, ese día, ese malhechor, pondrá, un punto final, a su vida sufrida, y será purificado del mal, por el poder de Dios, si ese es, su deseo, libre.
Javier Rubio Ortín
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