La vida humana, virgen.
La vida humana, como, la vida, de Dios, jamás tuvo, un inicio, y jamás, puede tener, un final….
¿Por qué, motivo?
Pues, porque, esa, vida humana, potencialmente, puede aparecer, y puede desaparecer, del cosmos, un número, ilimitado, de veces.
De manera, que, por ejemplo, hace, un cuatrillón, de años, ya existía, la vida humana, viajera, por el cielo, y por los universos, del cosmos, eterna, o inmortal.
Pero, hace, unos diez mil años, esa vida humana, viajera, por el cosmos, desobedeciendo a Dios, invadió, los interiores tenebrosos, de ciertos planetas, del cosmos, prohibidos por Dios, como, por ejemplo, el planeta tierra, y por tanto, la vida humana, desde hace, esos diez mil años, conoce, lo que es, el sufrimiento, o mal, es decir, algo, que antes, desconocía, por completo.
Pues bien, la vida humana, que, no sabe, lo que es, el sufrimiento, o mal, eterna, no sabe, ni sabrá nunca, lo que es, la vida sexual, virgen.
Pero, la vida humana, que, si sabe, lo que es, el sufrimiento, o mal, si que sabe, lo que es, la vida sexual, virgen.
Y por tanto, María, no es virgen, respecto, de su vida eterna, pura, o vida, desconocedora del mal, pero, si que, es virgen, respecto, a su vida impura, conocedora, de lo que es, el sufrimiento, o mal.
Javier Rubio Ortín
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