El destino natural, de cualquier persona.
Es, el de desaparecer, y el de aparecer, en el cosmos, un número de veces, ilimitado, dentro, de una vida, eternamente joven.
Es decir, el destino natural, de cualquier persona, es, el de no morirse, jamás.
Y todo esto…
¿Es, bueno, o es, malo, para la vida humana?
Javier Rubio Ortín
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