¡¡¡Obreros cosmonautas, de Dios!!!
Todo, hombre, que, nace, en el planeta tierra, se convierte, automáticamente, en un obrero-cosmonauta, de Dios, dedicado, a corregir, las averías, de las naves piramidales, por medio, soportar, sus sufrimientos personales, en el mundo.
Y toda mujer, lo mismo.
Javier Rubio Ortín
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