Una persona, como, el patriarca, Enoc, desparece, del mundo, sin dejar rastro…
Y el mundo, ciego, e ignorante, no se sabe explicar, la desaparición, de esa persona.
Y por tanto, a otra persona, se le acusa, falsamente, de haber, asesinado, a esa persona, desaparecida, y después, haber quemado, a su cadáver, y por tanto, esa persona, va a la cárcel, injustamente.
Y de esta manera, el mundo, ciego, e ignorante, se queda “tranquilo”.
Javier Rubio Ortín
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