Una persona, nace, en el mundo.
Esa persona, tras, un cierto tiempo, de estancia, en dicho mundo, con toda, seguridad, ha sufrido ya, una cierta cantidad, de mal, más, o menos, grande, pero, nunca, nula, que sirve, para corregir, las averías, de las naves, piramidales (Persona, mártir de Dios).
Esa persona, por medio, de ese sufrimiento redentor, se convierte, en una persona justa, según, la justicia de Dios, el día, de su liberación.
Y posteriormente, esa persona, justa, se olvida, de lo que es, el sufrimiento, o mal, para siempre, por medio, del poder purificador, de Dios, convirtiéndose, por tanto, de esa manera, en una persona santa.
¡¡¡¡En esto, consiste, la verdadera práctica, del Evangelio!!!
¡¡¡Este fue, el evangelio, que practicó, s. Pablo!!!
¡¡¡Si una persona, practica, un evangelio, diferente, a este, comete, una injusticia!!!
Javier Rubio Ortín
Be First to Comment