Las alas de los ángeles.
Durante, una eternidad, tan solo, existió, la inmortalidad, de Dios (Casa natural), y unos cosmonautas, hombres, mujeres, y asexuados, viajeros, libres, nómadas, peregrinos, por los universos del cosmos, por medio, de los carros de fuego, o naves piramidales, que, nunca, supieron, lo que era, el sufrimiento, o mal, porque, nunca, desobedecieron, a Dios.
Pues bien, a estos, hombres, mujeres, y asexuados, se, les puede llamar, Hijos de Dios, Hijas de Dios, o ángeles, y a sus alas, correspondientes, los carros de fuego, o naves piramidales.
Pero hace, unos, diez mil años, una parte, de estos, Hijos de Dios, o ángeles, desobedecieron, a Dios, y por tanto, con sus naves, viajaron, hacia, el universo, final, del cosmos, y posteriormente, invadieron, a los interiores tenebrosos, de unos planetas del cosmos, como, el planeta tierra, donde aprendieron, lo que era, el sufrimiento, o mal, pasando, a ser, por tanto, unos ángeles, caídos, en el cosmos, siempre, de una forma, totalmente transitoria, o fugaz.
Es decir, solo, ha existido, siempre, Dios, y sus Hijos, e Hijas, nada más, y por tanto, nunca, han existido, otras categorías, diferentes, de personas.
Jesucristo, fue, por tanto, un Hijo de Dios, más, pero, que era experto, en la verdad, y por tanto, Jesucristo, nunca, se avergonzó, de llamar, hermanos, y hermanas, a todas, las personas, que creyeron, que, eran, en realidad, unos Hijos, e Hijas, de Dios.
Javier Rubio Ortín
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