Un automóvil, va a sufrir, un grave accidente….
Y por tanto, poco antes, de que se produzca, ese accidente, Dios, duerme, en el cielo, a todas, las personas, que, van a sufrir, ese accidente, de automóvil…
Y posteriormente, esas personas, bien, se quedan, a vivir, en el cielo, o bien, despiertan, de ese sueño celestial, en otro planeta, del cosmos, o en una nave piramidal.
¡¡¡Y por tanto, todas, esas personas, no llegan, a sufrir, ese, grave accidente, pues, cuando sucede, ese accidente, todas esas personas, ya no viven, en el mundo, sino, que viven, en el cielo!!!
Javier Rubio Ortín
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