Una persona, se purifica, del mal…
Es decir, una persona, se olvida, por completo, y para siempre, de lo que es, el sufrimiento, o mal…
A / ¿Cumpliendo, a rajatabla, con la ley, de Moisés?
¡¡¡Evidentemente, que, no!!!
B / Por medio, del poder de Dios, exclusivamente?
¡¡¡Pues, claro, que sí!!!
Entonces…
¿Para que, sirve, la ley, de Moisés?
Pues, tanto, quien cumpla, con el espíritu, de la ley de Moisés, como, quien, crea, en la persona de Jesucristo, como, quien crea, que es, en realidad, un cosmonauta, viajero, libre, por el cielo, y por los universos, del cosmos, en lugar, de morirse, se salvará, es decir, esa persona, vivirá, para siempre, o esa persona, no se convertirá, en un cadáver, jamás.
Javier Rubio Ortín
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