La sabiduría mundana.

La sabiduría mundana.

 

 

 

Nunca, posee, una precisión, matemática, sino, que siempre está hecha, esa sabiduría mundana, de un cierto porcentaje de error, o de un cierto porcentaje, de equivocación, más, o menos, grande.

De manera, que ninguna persona, que vive, en el mundo, es capaz, de conocer matemáticamente, el pensamiento, de su prójimo, por mucho, que lo desee.

Y ninguna persona, que vive, en el mundo, es capaz, de dar a conocer, su pensamiento, a las demás personas, con una precisión matemática.

Y por tanto, en la sabiduría del mundo, solo caben, las infinitas adivinaciones, con un cierto margen de error, y nunca, las precisiones matemáticas.

Y por tanto, el mejor profesor, en el mundo, es aquella persona, que mejor, le adivinan, su pensamiento, sus alumnos.

Y por tanto, el mejor alumno, en el mundo, es aquella persona, que mejor, le adivina el pensamiento, a su profesor.

Y por tanto, por mucho, que se esmere, un profesor de Matemáticas, en enseñar, bien, su lección, al alumno, ese alumno, forzosamente, tiene que hacer, un ejercicio, de adivinación, con un cierto margen de error, para saber, que le enseña, su profesor de Matemáticas.

 Y por mucho, que una persona, intente, dar a conocer, su verdadera sexualidad, en el mundo, con una precisión matemática, no podrá lograr, ese objetivo, esa persona, de ningún modo, sin un cierto margen de adivinación, o error.

Y por tanto, toda falsa noticia, en el mundo, es imposible, de convertirse, en una verdadera noticia, sin un margen de error, adivinación, o equivocación.

Así es, la Física Cuántica, que rige, a todos asuntos mundanos.

 

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