Olvidarse, de lo que es el mal, para siempre.

Olvidarse del mal, para siempre…

 

 

 

Y de una manera, completamente justa.

Ese es, el verdadero espíritu, que debe de tener, una persona, mártir, de Jesucristo.

Sufrir, lo justo, y lo necesario, en ese martirio, para, poder olvidarse, después, de lo que es el sufrimiento, para siempre, o por toda la eternidad, de una manera justa.

O sufrir, lo justo, y lo necesario, en ese martirio, para que, varias personas, se puedan olvidar, de lo que es el sufrimiento, para siempre, de una manera, justa.

 

Be First to Comment

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *


9 − tres =