La doctrina de la verdad, y la doctrina del error.
La doctrina, de la verdad, es decir, el verdadero cristianismo, contempla, el que, absolutamente, todas las personas, como, Hijos, de Dios, e Hijas, de Dios, que son, deben de abandonar, finalmente, el interior del planeta tierra, o mundo, sin dejar, ningunos restos cadavéricos suyos, en ese planeta tierra, o mundo, es decir, como, Melquisedec, el sacerdote eterno, de Dios, viajero, libre, por toda la creación, que aterriza, en el planeta tierra, durante, un breve espacio de tiempo, nada más, y después, de esto, abandona dicho planeta tierra, y continúa, su vida eterna, viajera, por todo el cosmos, que solo tiene, su única casa, permanente, en Dios-Padre, mismo.
Y la doctrina del error, o el culto a los ídolos, contempla, a todas las personas, comidas por los gusanos, para siempre, sin remedio alguno, porque, los ídolos del mundo, no pueden hacer más, al respecto, es decir, esos ídolos, carecen, de poder, por completo.
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